Entrevista a Joaquim Segals, profesor de la UAB, investigador adscrito al IRTA-CReSA y coordinador de la OIE para la investigación y el control de enfermedades porcinas emergentes y reemergentes

Entrevista a Joaquim Segals, profesor de la UAB, investigador adscrito al IRTA-CReSA y coordinador de la OIE para la investigación y el control de enfermedades porcinas emergentes y reemergentes


Un congreso como Anaporc es una excelente manera de generar formación continua a los profesionales.

Segals participó como ponente en el encuentro celebrado por la Asociación Nacional de Cultura Científica Porcina (Anaporc), que se celebró los días 4 y 5 de octubre en la histórica ciudad de Burgos, en el Foro Evolución de Burgos. Su experiencia trabajando con enfermedades porcinas es de 30 años. Entonces ella tiene mucho que decir al respecto. En esta breve entrevista, Quim valora brevemente las nuevas perspectivas que se abren en el sector porcino español, las oportunidades y, sobre todo, los retos que se presentan cada día.

En el marco del XLII Congreso de Anaporc ha ofrecido una ponencia bajo el nombre de Senecavirus A: ¿Hasta qué punto debemos preocuparnos? ¿Cuáles son las conclusiones más importantes que se pueden extraer de su presentación?

El Senecavirus A se conoce desde hace muchos años; se detectó en cerdos, aunque se pensó que no era patógeno para el animal. El mayor interés en este virus fue su uso como agente oncolítico para la terapia del cáncer humano. Esta aplicación terapéutica aún no ha funcionado en personas y a partir de entonces ha quedado algo olvidada.

Desde la década de 1980 y principios de 2010-12 se han producido casos esporádicos de enfermedad vesicular en algunos países, donde, posteriormente, se han encontrado algunos casos de Senecavirus A. De esta forma, se la denominó enfermedad vesicular idiopática del cerdo. Por tanto, presumiblemente se desconocía la causa.

En 2012, en Canadá, en un caso de enfermedad vesicular idiopática, encontraron Senecavirus A. Esto llamó la atención porque, posteriormente, en Brasil y Estados Unidos, el virus comenzó a verse en un número importante de casos. Algunos casos fueron brotes de enfermedad clara. Es a partir de aquí que se ve la asociación del Senecavirus A y los investigadores a nivel mundial comienzan a preocuparse por este virus.

¿Cómo se reconoce una posible infección por Senecavirus A?

Este virus afecta exclusivamente a los cerdos y normalmente provoca enfermedad vesicular en los animales más allá del post-destete. Además, se ha asociado con un aumento de la mortalidad neonatal. Por tanto, cuando juntamos estas dos situaciones clínicas, la sospecha de una posible infección por Senecavirus A sería más fuerte. En España no se ha descrito ninguna enfermedad vesicular compatible con este virus ni siquiera la enfermedad anteriormente considerada idiopática. En este momento no estamos trabajando en este tema porque no se considera un problema.

En IRTA-CReSA trabajamos con diferentes enfermedades: peste porcina africana (PPA) y clásica, especialmente en materia de vacunas; También con el virus del síndrome respiratorio y reproductivo porcino (PRRS), especialmente en temas de epidemiología, se está trabajando con el circovirus porcino 2, especialmente en temas de optimización de la vacunación, etc., así como otras enfermedades de otras especies.

¿Qué ventajas crees que tiene la realización de este tipo de eventos?

Un congreso de este tipo es una excelente manera de generar formación continua a los profesionales. En el campo porcino se publica mucha información científico-técnica, aunque parte no es directamente aplicable a nivel práctico, pero es buena para la persona que trabaja cada día en el campo o que tiene responsabilidades en producción, salud, etc. Al menos tener conocimiento de lo último en investigación, etc. Porque es la única forma de mejorar a medio-largo plazo.

¿Cómo pueden las nuevas tecnologías que están apareciendo en el sector mejorar la salud animal?

Hay un campo inmenso en este aspecto por estudiar. Hay una serie de datos que normalmente podemos generar, por ejemplo, con sensores, la temperatura ambiental, la medición de la capacidad de ingesta de agua y alimento, qué ritmo circadiano se produce. Hay toda una serie de elementos clave para que podamos mejorar, sobre todo, la detección precoz de las enfermedades. Porque esto se traducirá en un menor uso de antibióticos y, por tanto, poder tratar y/o prevenir con mucha antelación. Esto será positivo para los animales (bienestar animal), tendremos muchas menos enfermedades clínicas en las granjas y nos costará menos solucionar el problema.


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